El pasado marzo fue la prueba a mi examen, ¿eres capaz de organizar una exposición?

Llevaba meses preparándola, pensándola y reorganizando. Sabia el lugar y la intención, solo faltaban los artistas.

La intención era dar a conocer al público el papel que hay detrás de la obra del artista. Ya fuera cualquiera de las disciplinas- pintura, dibujo, técnicas mixtas, moda, fotografía…- todas nos muestran un mensaje, no hay nada al azar.

Teníamos un mensaje en común: la mujer, el arte y el origen.

Contradictoriamente, este no fue buscado ni mandado sino, fue encontrado en común. Tal vez sea lo que mueve a una mujer artista o tal vez los empujones de la sociedad. En todo caso, ahí estaba.

En las creaciones se veía claro, una mujer, lo importante era que el publico se metiera dentro y soñara, algo muy típico bohemio pero, al fin y al cabo, es la única forma de entender una obra artística, dejar volar la mente. Al menos eso esperábamos, que lograran meterse dentro y sentir.

No hay nada más íntimo que un alma y el sueño.


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