A veces no es fácil, ni sabemos cómo hacerlo, ser la invitada perfecta.

Todo el mundo habla de el/la anfitriona/ón. Que si hay que ofrecer esto, a esta hora, no en color tal o color cual…

 

 

¿Qué ocurre con los invitados?

 

Podemos pensar que es fácil, hay confianza, ‘siéntete en tu casa’…

NO, no ‘estoy en mi casa’, sino iríamos en pijama y calcetines y cenaríamos en el sofá con mantita.

Los invitados suelen pensar que ayudar es lo mejor, dar consejos, sacar temas de conversación de trabajo o deportes…

Olvidamos que los anfitriones son ellos y quieren lucir su rol del momento, dejemos que planteen ellos los temas de conversación. Por algo son los que invitaron y conocen los gustos de sus invitados.

Alábales, sí, a todos nos gusta oír que jarrón tan bonito o has elegido un centro de mesa precioso, que rica está la cena….

Son los pequeños detalles que hacen que nuestros anfitriones sientan que hicieron un gran trabajo con los preparativos.

Otro tema importante son las etiquetas, dichosas #hagstags.

Realmente, la etiqueta en una invitación ya no es lo más relevante, solemos tomarlo mucho más informal.

La mayoría de las noches se suele ‘salir a tomar algo’ y eso incluye un tono informal.

Pero también, las etiquetas más normales suelen ser formal, es decir, vestir esa prenda especial y cómoda, un pelo arreglado y un calzado idóneo para NO hacer deporte.

Seguro que muchos pensabais que íbamos a describir las etiquetas y todas sus normas pero, realmente, eso pasó a un estatus más alto y la mayoría de las veces para eventos de compromiso o laboral (que contaremos más adelante en otro post).

También podríais pensar que en las bodas, comuniones, etc. siguen usándose esas etiquetas pero, los tiempos han cambiado.

Ya nadie obliga si quiera a llevar chaqueta sastre, aunque si es cierto que lo sustituimos por recuperar la pajarita o la eterna corbata.

¿Qué hacer si nos invitan a una boda?

 

Buscar una escusa creíble (jeje) No, no, para nada, a no ser que realmente la haya, claro.

Que una pareja desee que estés en un día tan especial para ellos debe ser un honor. Ponte manos a la búsqueda y encuentra ese traje o vestido que te haga sentir cómoda y hable de ti.

Siempre decimos que la mejor apuesta es un traje de Diseño y si puede ser a medida (los mejores lo son) darás en el clavo. Un traje de Diseño hecho a medida es una historia que habla de ti a tu altura. Elegirías el color (nunca blanco en una boda donde eres la invitada), las curvas, siluetas, tejidos…totalmente encajado a ti.

Los complementos es mejor escogerlos acorde. Puede que parezca anticuado pero si los escogemos que diferencien demasiado en color o texturas tenderá a parecer un look demasiado informal. Por supuesto siempre serán de reducido tamaño.

¡Ah! Los colores neutros o cuaternarios nunca fallan. Olvídate de blanco/negro, un arena, verde tierra o hueso funcionan mucho mejor.

Como invitadas siempre debemos dejarnos llevar, ceder orden de la jornada e intentar mantener la armonía. Claro, toda reunión se trata de ello, la armonía es lo esencial pero si no nos encontramos en un entorno de confianza suele ser costoso de mantener.

Si esperabais que os contáramos con que tenedor empezar o en qué dirección cruzar las piernas, tendremos que crear otro post.

 


Coming Soon

 

 


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