Exacto, hablamos de Vuelta a los orígenes, de ese origen al que fuimos para perdernos y envolvernos en su proceso, pasado, para vivirlo en el futuro que todavía estaba por ocurrir.

Hace cinco años hicimos ese viaje. Comenzamos con un sentimiento crudo, original y primitivo que nos llevaba muy lejos de aquí geográficamente (donde, todavía hoy, podemos observarlo). Un viaje temporal, analizando una vida que tenia 30.000 años más que nosotros y que queríamos descifrar, vivirla y crearla para hacer nuestro camino en ella.

Si cambiaras el destino de las vidas que fueron, cambiarás también las que son

Eso buscamos aquí y ahora, un cambio que venga desde el pasado-verdadero hacia nuestro futuro-imperfecto que vivimos, un nuevo conocimiento y lectura de una vida que vivimos sin saber muy bien porqué ni para qué, un desamparo de identidad que intentamos llenar con la idealización de nuevas ambiciones vacías que no alimentan el ser y crea un vació solo pudiendo ser llenado con ese pasado olvidado original.

Ese pasado perfecto lo encontramos, todavía hoy día, en las tribus indígenas de norte américa. Cada una de esas tribus tienen un sentido primitivo de la vida, una conexión que durante los siglos posteriores ha llegado perdida, vaga y desorientada hasta nosotros.

Con un análisis visual podrías darte cuenta de cuan profundo es y cuanto trabajo es el esperado para sanarlo. No nos escapamos, no, la moda es una gran influyente de ello. Preciosos cambios vestimos tiempo atrás, volúmenes, colores, encorsetadas formas, modales y expresiones pero, la reconexión impera por todos esos desvios en senderos curvilíneos que dejamos atrás por apreciar una bonita flor, sentarnos al borde de un acantilado o pasear sobre el agua. Volviendo al sendero sentimos el sol, olemos el aire y vemos el horizonte que, no sabemos en qué dirección se encuentra: pasado o futuro. Una vez te preparas para ver el horizonte es cuando comienza el cambio.

Todo lo que un indio hace, lo hace en circulo

En aquel pasado primitivo, ya se tenia certeza de ello, el circulo en su forma más pura. Todo estaba formado por ello y todo lo formabas por ello, podías moverte muy lejos de donde te encontrabas pero, siempre caminabas en circulo, daba igual las veces que descansaras. La moda, como la conocemos hoy día, también lo hace. Somos ciclos que nos repetimos, solo el prolongar un periodo puede crear distorsión.

El llevar esta conexión nos acerca a ese pasado que queremos lograr. Un principio nuevo donde creemos absolutamente todo desde una nueva perspectiva, buscando nuevas formas, recordando todo lo avanzado hasta ahora para poder volver a sentir ese vínculo que nos  hace ser y sentir para lo que vinimos a vivir.

Hay nuevos propósitos que cumplir, necesidades que cubrir. La valiosa estética por la que nos movemos y nos desviamos del sendero pero, esta vez, unida a una simbologia y uso mucho más amplio y perceptivo que en nuestro futuro-imperfecto que acabamos de dejar atrás. Una nueva forma de ver las prendas con las que nos cubrimos y sentirlas mucho más parte de nosotros, acompañados por ellas por un amplio sendero que no nos desvía hacia ningún rincón atrasado porque, todo lo necesario se encuentra en el horizonte.

 

 

 


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